Yo tampoco
he llegado.
Este es el camino real — el mío, y el de todo lo que he ido construyendo alrededor de estas palabras. Lo cuento aquí según va pasando, no cuando ya tenga forma bonita.
El día que dejé de guardármelo
Llevaba tiempo con esto pensado, casi en secreto. El 1 de septiembre empecé a contar, en redes, que algo estaba a punto de salir. No era mucho — solo una cuenta atrás — pero fue la primera vez que dejé de guardármelo para mí.
Decidí contarlo mientras pasa, no después
Podía esperar a tener este camino ya recorrido para hablar de él. Decidí no hacerlo. Esta página nace hoy, antes incluso del lanzamiento, porque lo que quiero dejar aquí no es una versión pulida de la historia — es lo que de verdad va pasando, según pasa.
El día que dejé de hablarle solo a la pared
El 25 de septiembre dejé de guardarme esto para mí de verdad. Cuatro cosas pasaron ese mismo día:
Esto lo sostengo yo, pero no lo sostengo solo.
Apóyame